Cáncer

Uno está liado con las tonterías cotidianas y se presenta el cáncer en un miembro de la familia. Así, sin avisar. Y con La Muerte acompañándolo. Como un elefante en una cacharrería. A lo bruto. Arrasando con todo.

Supongo que a cada cual le afectará, y lo afrontará, de una manera diferente. Unos se cabrearán mucho, otros se sumirán en una tristeza insuperable y otros se armarán de valor para intentar echarlo de sus vidas. Lo último, creo, es lo más común: presentar batalla al engendro, y a su Compañera.

Creo que hoy por hoy uno puede presentar batalla a la mayoría de los sinvergüenzas tipos de cáncer. Esos profesionales de bata blanca, o verde, o amarilla, saben lo que se hacen y están perfectamente armados para darle batalla. He convivido un tiempo con ellos y sé lo que me digo. Tenemos unos profesionales de salud que son realmente cojonudos. Mi respeto y gratitud eternos.

En mi breve experiencia de guerra contra el cáncer, y su compañera La Muerte, he aprendido algunas cosillas que creo que podría compartir en el blog. Quizá sirvan a alguien en un caso similar. Ahí van:

Es una guerra de guerrillas

O de batallas contínuas. La cosa no se resuelve con una aspirina, y en consecuencia hay que tener mucha paciencia y mucho ánimo. En mi experiencia hay que conseguir una actitud mental positiva. Comprender que la guerra son muchas batallas y que hay que pelearla sin perder el ánimo.

Pasito a paso. Superando las sesiones de quimioterapia. Recordando hidratarse y alimentarse lo mejor posible. Descansando. Incorporando el humor y la diversión al tratamiento. Distrayéndose. Comprendiendo que habrá días mejores y días peores. Que es inevitable que sea así. Que el calvario será largo, y que requiere paciencia y buen estado de ánimo.

Afecta a varios

Y es que el cáncer es una engendro que afecta a uno o más órganos del cuerpo, en el aspecto físico, pero que también afecta al resto de miembros de la familia en el aspecto psicológico. Cómo no. Es una enfermedad familiar.

Es por ello que hay que sanar al cuerpo del enfermo, pero también al resto de la familia. No hay que olvidarse del resto de la familia. También necesitan alegría y descanso. Y gratitud. Y humor. Y todo el apoyo.

Hay que disfrutar de las victorias

Cualquier pequeña victoria es una gran victoria. Hay que redoblar la alegría de los pequeños éxitos. Ver cómo se va mejorando tras una sesión de quimio, o como se puede comer mejor, o cómo se puede andar mejor. Pero también en su justa medida. Habrá días malos y días peores, sin duda, pero no hay que desanimarse por ello.

Y de las treguas

La guerra no se acaba nunca. Uno puede conseguir una tregua por un tiempo, idealmente por mucho tiempo. Pero el enemigo se esconde en los genes y puede reaparecer de nuevo en cualquier momento, en cualquier otro sitio. Hay que estar atento incluso en las treguas.

Y resulta que estas treguas son fantásticas. Aunque sean breves. Son una segunda oportunidad, un regalo de vida que hay que aprovechar a tope.

Y en eso estamos.