Pensando de lado

Creo que con el paso del tiempo a uno se le van adhiriendo una serie de prácticas y técnicas que se acaban convirtiendo en hábitos. Hábitos que conforman la experiencia de uno y que le permiten hacer cosas más complicadas sin tener que pensar tanto en cosas ya resueltas. Una especie de cajón de sastre de ideas al que uno echa mano para no pensar tanto, todo un sistema de ahorro, vamos.

A veces, sin embargo, es bueno repensarse los hábitos y echarle un vistazo al cajón de sastre de la experiencia desde el fresco punto de vista de la inexperiencia, o quizá de la ingenuidad, para intentar airear el cajón, oxigenarlo adecuadamente y evitar que vaya cogiendo telarañas.

Para hacer este ejercicio de higiene mental conviene a veces tirar de técnicas ya pensadas (cómo no :-)) como, por ejemplo, las del pensamiento lateral (que no horizontal) de Edward de Bono.

La idea, básicamente, consiste en apartar la dictatorial mente lógica que todo lo manda y ordena y substituirla por la de verdad, la creativa, y hacer que ésta tome el control de la situación. Hay muchos ejemplos por ahí adelante, para los interesados. Suena fácil pero requiere práctica.

Siempre he admirado a la gente que es capaz de ofrecer soluciones creativas a problemas complicados de forma natural y sin esfuerzo. A veces las respuestas pueden parecer tontas, o erróneas, pero otras son como minas de profundidad contra la "lógica establecida", y ofrecen un punto de vista fresco y oxigenado para atacar el problema con armamento más potente.

Un ejemplo bochornoso

Como muestra un botón. En Junio de 2010 un señor llamado Poul-Henning Kamp nos vino a decir que un algoritmo que se creía óptimo durante los últimos 46 años no lo era en absoluto, y que los tiempos de respuesta del algoritmo podían mejorarse en varias órdenes de magnitud. Y que todos los profesores de informática del mundo mundial estaban equivocados. Incluyendo a D. Knuth. Casi nada.

Por cierto, este señor es el autor de varnish caché un sistema de caché para la web que le permite a uno mejorar de forma espectacular la escalabilidad y el rendimiento de sus páginas web.

Pues sí, Poul-Henning Kamp vino a decir que los algoritmos usados para construir y mantener montículos binarios, una estructura de datos que se usa para casi todo, estaban equivocados. Y todo porque se animó a pensar lateralmente en el tren que lo llevaba a casa de vuelta del trabajo.

Y publicó un artículo en ACM Queue titulado "Estáis todos equivocados" (you're doing it wrong), para vergüenza y escarnio de todos los que no teníamos el cajón de sastre de la experiencia correctamente oxigenado.

El artículo es muy recomendable, no tanto por la mejora de los montículos binarios (que da igual si lo que uno quiere es irse a tomar el aperitivo) si no por la moraleja que acarrea: de vez en cuando viene bien airear ideas, hacer preguntas tontas y quizá más importante, escuchar respuestas tontas. Todo sea por oxigenar la mente lógica con la creativa.

Y la Semana Santa es una ocasión estupenda para practicar el pensamiento lateral, y/o el horizontal.