El lector

He usado el navegador web Firefox casi desde siempre, aunque su padre el navegador SeaMonkey me parecía más completo porque uno podía leer el correo al mismo tiempo.

Firefox me gusta porque los chicos de Mozilla siempre han combinado a la perfección el seguimiento de los estándares web (a veces liantes y pesadiños) con la investigación en las últimas tecnologías.

El motor de Javascript IonMonkey por ejemplo, que salió en 2011, es una maravilla de ingeniería. Un compilador JIT estupendo que confirma las predicciones que Joel Spolsky hizo en el año 2007 en su Strategy Letter VI (predicciones que recomiendo, y que vienen a decir que uno tiene que centrarse en la funcionalidad del software, en la usabilidad y no en las restricciones técnicas, entre otras muchas cosas).

El lector, en toda su gloria

El botón lector aplicado, recursivamente, a esta misma página.

A pesar de ser un navegador estupendo y que recomiendo encarecidamente en entornos Microsoft resulta que me he cambiado a Safari en entornos Apple. Y recomiendo Safari encarecidamente. Por dos razones:

Eficiencia

La primera es la eficiencia. Hasta hace poco Firefox se empecinaba en mantener un consumo de CPU de alrededor del 10% incluso cuando estaba inactivo. Mala noticia para los usuarios de portátiles. Imagino que la gestión de eventos no estaba muy fina, y que mantenerse inactivo preguntando continua y machaconamente si estaba o no inactivo no era muy eficiente.

Observo encantado que la última versión de Firefox que tengo (19.0.2) se mantiene por debajo del 1% cuando no hay actividad. Como debe ser. La razón de eficiencia podemos, entonces eliminarla, al menos para las últimas versiones de Firefox.

El lector

La segunda es el lector. Ese pequeño gran botón que se oculta en la barra de navegación de los navegadores Safari (que, por cierto, tiene un único campo de texto para las direcciones y para las búsquedas, algo que Firefox debería copiar, antes de que alguien lo patente).

El lector (Comando ⌘+mayúsculas+R) muestra un resumen con el contenido principal de la página actual en un cuadro de diálogo con un tipo de letra fácil de leer. Uno pulsa este botoncito maravilloso y de repente desaparecen por arte de magia los anuncios, los colores chillones, los defectos de diseño y las letras demasiado pequeñas para los neófitos en Presbicia como yo.

No está claro cómo deben diseñarse las páginas web para que el botón maravilloso de Safari funcione correctamente. Investigaciones del año 2010 apuntan a diferentes combinaciones de encabezados y secciones, o a la utilización del elemento '<article>' de HTML 5. Creo que tendré que revisar el diseño de esta página porque, aunque puede verse con el lector, hay aspectos de mejor a tener en cuenta.

A leer

Por ahora sigo contento con Safari, aunque quizá algún día vuelva a Firefox con este plugin que emula al botón lector de Safari.

Por lo pronto lo único que se es que tengo mucho pendiente de leer, y que el botoncito me va a ayudar con esta incipiente y molesta presbicia. Gracias, Apple, por cuidar de estos pequeños grandes detalles.